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| Se juega una auténtica final |
Llega River para probar al Lobo en su camino a la pelea con Boca
El ingreso de Guillermo Larrosa, para ocupar el puesto que hasta aquí le correspondió a Marcelo Gómez, quien fue suspendido por llegar al límite de las cinco amonestaciones, resultará el único cambio en el equipo de Gimnasia que esta tarde jugará (desde las 16) una nueva final cuando reciba la visita del poderoso River, otro de los que está apostando fuerte, y con la necesidad de ganar, para alcanzar al líder Boca en la punta de la tabla del campeonato Apertura. Oscar Sequeira será el árbitro del partido que tendrá como epicentro el estadio albiazul de 60 y 118, seguro que repleto, porque se trata de la mejor propuesta futbolística del domingo, y su resultado podría clarificar el camino final al título, porque si Boca le gana a Central, el que pierda en el bosque dará un paso atrás en la pelea grande por el título. Particularmente en el caso de los Millonarios, a quienes no le queda otra alternativa que la de ganar y esperar. El Lobo, en cambio, hasta podría seguir soñando con un empate, pues en caso de repartir puntos con River y ganar el resto de los partidos que le queda por jugar, podría totalizar 46 puntos, una cantidad con la cual el festejo puede ser posible teniendo en cuenta la clasificación final de los campeonatos desarrollados con la modalidad de una ronda. Pero, claro, se sabe que el ideal para hoy sería sacar de carrera a River y meterle más presión a Boca, que entrará a la cancha conociendo el resultado. De menor a mayor La campaña de Gimnasia fue de menor a mayor. Nació sin mucho ruido y tras una derrota contra San Lorenzo en la primera fecha. Pero cuando el mensaje que partía del equipo llevaba a considerar al presente como un año de transición, llegó la explosión. Chacarita, el milagroso empate contra Boca en la Bombonera, Argentinos, Unión en Santa Fe, el clásico ganado a pura garra, Newell's, Racing, el lamentado empate frente a Belgrano, Almagro, Huracán y el festejo del fin de semana anterior en Lanús, marcaron el crecimiento del cuadro de Carlos Timoteo Griguol. Y el susto para el puntero, que después de haberse despegado de River en vez de caminar al título tranquilo se encontró con un enemigo impensado algunas semanas atrás: el Lobo. Los puntos ganados en Lanús, y el empate Xeneize ante Colón, dejaron a los triperos segundos a cuatro puntos, pero con un partido menos... Y en Boca acusaron recibo.
De mayor a menor River es la otra cara de esta historia que tiene como protagonistas a los aspirantes a ganar el campeonato. Es el Millonario, en el más amplio sentido de la palabra, y a partir de un plantel al que le sobran primeras figuras asomó como el equipo que iba a ganar el título poco menos que a media máquina. La vuelta del jujeño Ariel Ortega le permitió al Tolo, Américo Rubén Gallego, completar un ataque con Pablo Aimar, Javier Saviola y Juan Pablo Angel, cuarteto al que se bautizó como los cuatro fantásticos. Pero no todo fue color de rosa. Chacarita lo desacomodó en San Martín, y el candidato de todos quedó sentido. No pudo con Boca en un partido fundamental, y cuando salió a ganar todo como última alternativa válida se encontró con que Argentinos y Unión con sendos empates le frustraron cuatro puntos que ahora lo dejaron más lejos de lo pensado.
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